Esto no es crítica: Arrancad las semillas, fusilad a los niños de Kenzaburo Oé

Eso no es crítica
Divagando: Arrancad las semillas, fusilad a los niños de Kenzaburo Oé

De Kenzaburo Oé sólo he leído dos novelas: Arrancad las semillas, fusilad a los niños y Una cuestión personal. Ambas novelas crudas, con un lenguaje directo y que, sin embargo, no apelan a la sentimentalismo del lector. Expone las cosas tan y como son, con un lenguaje claro, para que el lector se haga sus ideas.
Arrancad las semillas, fusilad a los niños es relectura, me dio por volver a leer esta novela (que es breve) y lo hice en un día. Desde la última vez que la había leído ya había pasado su buen tiempo, pero no le atribuyo a esto el hecho de haber olvidado algunas partes finales. Soy plenamente consciente de que las olvidé a propósito. Aunque sí recordaba el sentimiento. En esta relectura todo me pareció más obvio (lo que era de esperarse) por lo que no dolió tanto. La primera vez que la leí, lloré.
Pero hablando un poquito de la novela: la historia está narrada en primera persona (narrador anónimo, nunca sabemos el nombre del protagonista ni el de su hermano), y cuenta las desventuras de un grupo de jóvenes reclusos quienes, debido a la guerra y a que sus padres no acudieron por ellos al reformatorio, tuvieron que ser recolocados en un pueblito remoto en donde a nadie le estorbaran, y con todo el descontento de los habitantes de este pueblo, que en ningún momento se atreven a tratar a estos jóvenes como seres humanos, por lo que les encarga hacer los trabajos más sucios. En el pueblo corre el miedo de una epidemia, las muertes en ascenso de distintas especies animales (animales que les tocó enterrar a los chicos sin ninguna clase de protección pese a que la gente del pueblo les atribuía la propagación de la peste) y de un par de personas. Cuando este miedo alcanza su punto fulminante, los pueblerinos huyen, dejando a los quince chicos a su suerte. Los chicos, al inicio temen por sus vidas y por su futuro, ¿pero acaso no habían sido abandonados desde mucho antes? Así, durante cinco días se adueñan del pueblo y de sus vidas, viviendo en plena libertad e, incluso con esto y siendo chicos, sin excesos. Al grupo se unirá un coreano de la colonia coreana cerca del pueblo que no evacuó por quedarse enterrando a su padre, una niña del pueblo que fue abandonada junto al cadáver de su madre y un soldado japonés fugitivo de guerra al que los pueblerinos intentaban cazar hasta que la peste los obligó a centrarse en otras cosas.
La novela se desenvuelve entonces entre la interacción de todos estos chicos, la manera en que sobreviven, sus pensamientos ante el abandono, el abuso y la indiferencia de los adultos, entre otras cosas igual de personales y universales. Es una obra sutil en su crudeza a pesar de su lenguaje claro y directo. La mayoría del tiempo me la pasé tratando de comprender la forma de actuar del pueblo (personaje colectivo). Conocen la magnitud de lo que hicieron, pero el acuerdo al que llegan con los chicos es francamente macabro. Es la forma, creo yo, en que el escritor trató de mostrar los desastres de la guerra, no los de violencia bélica, sino en la mentalidad de las personas, y más aun, entre la gente de un mismo país. I, el chico coreano, llega a decir:
«—¡Los japoneses os matáis los unos a los otros! —exclamó I con profundo desprecio—. Nosotros escondimos al soldado, pero sus compatriotas lo han matado. La policía militar, la policía normal, los campesinos con sus lanzas… Hay montones de gente dispuesta a salir a la caza de los que huyen al monte y a matarlos a lanzazos. No puedo comprenderlo.»
El final es fuerte, desconcertante, es descorazonador; te deja a medio suspiro, y tal vez de ser otro estilo, otra novela y otro escritor, perduraría la esperanza, pero en este caso, todos los capítulos anteriores sirven para reforzar una idea, y al final, no queda nada más que certeza.

Espero que se animen a leerla, como mencioné, es una novela breve, algo que pueden leerse una tarde, merece mucho la pena intentarlo.
Saludos.



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