Mis lecturas: Leviathan de Scott Westerfield.

Estoy de vuelta aquí con la sección “Mis lecturas” una sección que dije que iba a retomar e igual he dejado tirada.
Bien, como las sagas juveniles están de moda últimamente, gracias al aparatoso éxito de sagas como Crepúsculo, Los juegos del hambre, entre otras (perdón por no conocer más), he decido, o bueno, decidí hacer un par de semanas atrás, dejar de lado mi amor por Mishima y Kawabata, o a mi recién descubierto (y no me juzguen por esto, aunque igual los sigo leyendo a todos, por supuesto) Vargas Llosa, para darle oportunidad a una saga juvenil.
¿Cómo busqué? Pues sencillo: en los sitios donde descargo libros, nada más le di al tag Juvenil, leí un par de sinopsis y ¡bingo! ¿Qué fue lo que me llamó la atención de Leviathan? Aquí la sinopsis:


La I Guerra Mundial se encuentra en su punto álgido y todos los países europeos se están armando. Austrohúngaros y alemanes tiene sus carros de combate, maquinas de hierro a vapor, repletas de armas de fuego y munición. Los británicos darwinistas utilizan animales fabricados como armamento. Leviathan es un monstruoso dirigible, y la bestia más dominante de la armada británica.

Aleksandar Ferdinand, príncipe del imperio austrohúngaro, está huyendo. Su propio pueblo le ha vuelto la espalda. Su título de nada le sirve. Lo único que tiene es un averiado stormwalter y un equipo de hombres leales.

Deryn Sharp es una plebeya, una chica disfrazada de chico en las fuerzas aéreas británicas. Es una aviadora brillante, siempre en peligro de ser descubierta.
Con la Gran Guerra a punto de estallar, los caminos de Alek y Dery se cruzan del modo más inesperado, llevándolos a ambos a bordo de Leviathan en una fantástica aventura alrededor del mundo. Una aventura que cambiará sus vidas para siempre

¿Qué me llamó la atención? En primer lugar eso de “británicos darwinistas” (Pasó por mi cabeza todo lo que sé -que es poco- respecto a Darwin). En segundo: “Deryn Sharp es una plebeya, una chica disfrazada de chico...” Sí, no lo negaré, amo esto. A veces me gusta ver al prota masculino sufrir su sexualidad, en el sentido que, como en realidad jamás la ha considerado porque la da por sentado, ¡bam! Aparece alguien que lo hace dudar. Me parece una bonita forma para conocerse a uno mismo, sólo viviendo en carne propia este tipo de cosas se puede dar cuenta uno de que hay cosas peores y preocuparse porque la persona que te gusta tiene pelotas o pechos no es tan relevante, en realidad. Por supuesto, como apenas he leído el primer libro de la saga y apenas he comenzado el segundo, no puedo garantizar que Alek sufra este dilema interno, así que estoy a la espera de ver cómo se desarrolla la relación entre ambos personajes.

Algo curioso es que, la primera mitad del libro, no sé si por cuestiones de ánimo o porque me estaba casi obligando a leer, se me hizo un tanto tediosa. Pero es que es necesaria tanta explicación. Estamos hablando de un mundo en donde cada nación cuenta con tecnología propia, una tecnología muy raramente relacionada. Aunque los eventos están basados en eventos históricos, es difícil localizarlos entre tanto caos y entre tantas cosas ¿raras? Por un lado, los clankers, los que usan maquinaria, el metal, la energía; por el otro, los darwinistas, cuya fuerza militar yace en su poder para crear nuevas especies. Ellos encontraron lo que llaman “la cadena de vida” en los animales, y así fusionan estas cadenas para crear especies superiores, armas que se suplen y se arreglan ellas solas. Sonará extraño, y en más de una ocasión tuve que re-leer la descripción de alguna de estas bestias bélicas, porque se me hacía difícil imaginarlas, por suerte, el libro cuenta con ilustraciones propias para facilitar un poco la comprensión. En otras circunstancias me habrían parecido innecesarias estas ilustraciones, pero aquí no las desdeño para nada.
Ya el resto del libro, sobre todo desde que Alek y Deryn se conocen, la lectura se me pasó volando, y una noche terminé de leerlo y comencé el siguiente. (Por cierto, es una trilogía: Leviathan, Behemoth y Goliath)
En cuanto a los protagonistas...
La protagonista, Deryn, que como chico se llama Dylan, es una malcriada majadera de primera. No se esfuerza mucho para parecer chico, a veces la traiciona la voz, pero por lo demás, ella es así: lengua suelta, ocurrente e ingeniosa, la han apaleado, ha quedado inconsciente, ha sobrevolado Londres sin tener control de nada y aún así sobrevivido como dios manda. Me gusta. No es la chica inútil que espera que le den órdenes, ella se gana su lugar dentro de la flota a puro ingenio y esfuerzo.
Alek, por otro lado, es el típico príncipe mimado y educado de la mejor manera, pero que del mundo no sabe ni un pepino. Igual, tiene buenas intenciones, lo que lo haría un buen mandatario, sin embargo, desde que conoce a Deryn, o más bien, desde que conoce el mundo real, se da cuenta que lo que quiere es eso: una vida común haciendo lo que más le gusta. Dentro del Leviathan, y con Deryn a su lado, se da cuenta que una vida como militar le resultaría bastante placentera, pero no puedo olvidarse de todos los que se han sacrificado para mantenerlo con vida. Tiene un deber y debe cumplirlo.
Cabe mencionar, que durante todo el primer libro, no hay ninguna tan sola pizca de romance, lo que está bien. Se toman el tiempo para construir a los personajes principales y de explicar el universo de la historia y eso jamás cae mal. Deryn sí siente un poco de inquietud al conocer a Alek, y cualquiera puede identificar esos síntomas, no obstante, ella en realidad está concentrada en su misión y no es algo que verdaderamente la alarme.
Por el momento, y a pesar del mal inicio (que puede que fuera más culpa mía que de la saga en sí), la lectura me gusta, me entretiene. Me gusta mucho el mundo que el escritor ha creado con las máquinas y las bestias de guerra. Resulta un tanto extraño al inicio saber que van dentro de una ballena, pero poco a poco le coges la lógica y te deja de extrañar. Incluso te llegas a imaginar los olores, los colores y todas las demás bestias que forman parte del ecosistema, porque esas bestias bélicas son un ecosistema por sí misma que se sostiene de la misma manera que cualquier ecosistema que uno conozca. De ahí que resulten tan ventajosas (o así lo defienden los darwinistas) dado que producen su propia energía, se benefician de los desperdicios de las demás bestias y en fin, pareciera que nada ahí está porque sí, todo tiene una función. Que le escritor lograra hacer funcionar esto que a la primera resulta tan inverosímil, es un grandísimo punto a favor.
Con esto termino esto que no sé si es una reseña o a saber qué. Espero que alguien se anime a leerla, o que alguien que ya la haya leído me dé su opinión. Me encantaría leerlos J
Saludos.


Comentarios

  1. Curiosamente no había oído hablar de esta trilogía (y yo si soy muy de esta clase de libros, excepto crepúsculo... no me gusta, no me gusta nada)así que veré si la encuentro, eso de que vayan dentro de una ballena... no puedo evitarlo xD me pica la curiosidad.

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    1. Pues yo en tres días me comí la trilogía. Me gustaron muchas las descripciones y los personajes, ahí nadie peca de dramático y aunque a veces algunos personajes te roban la paciencia, en realidad comprendes su comportamiento por más que quisira que fuese otro.

      A veces se siente lento, sobre todo el inicio de Leviathan, el primer libro, pero luego las ambientaciones y los eventos, que no son exagerados en exceso pero tampoco pasan desapercibidos, te absorven. Yo la recomiendo mucho, siempre y cuando no estén buscando un romance adolescente, porque ciertamente aquí no lo hay.

      Saludos.

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    2. Por lo que me dices tienen buena pinta, ya conseguí descargar el primero y el segundo (el tercero estoy viendo si lo encuentro)en cuanto me agencie el tercero comienzo a leérmelos xD por suerte a mí el amor adolescente me mato hace mucho, y prefiero los romances de segundo o tercer plano, aunque si están bien hechos no descarto leer los de primer plano.

      Saludos.

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