Mis lecturas: El dragón rojo + El silencio de los corderos.

Bien. Hace días estaba considerando la sección “Mis lecturas” y como he estado leyendo tanto, he decidido que vale la pena volver a intentarlo. No subiré todas las lecturas de un jalón, porque entonces me quedaría sin material para post, así que las iré haciendo de dos en dos.
Esto no será una crítica en sí, porque yo siempre he creído que eso de criticar la literatura es demasiado... banal, en el sentido que, en la medida de que uno no tiene la capacidad para abordar todos los ámbitos que la rodean y le dan forma, la crítica en sí jamás alcanzará el valor necesario. La literatura es multidimensional. Se puede criticar una cara de ese cubo, pero el resto seguirá siendo un misterio, o se pueden criticar todas las caras de ese cubo y no encontrar la relación exacta entre todos los lados. Es complicado. En fin. Lo que quiero decir es que, aparte de la sinopsis, daré mis impresiones personales. Sí me gustó o no me gustó, qué resaltó a mi parecer. Todo desde un punto de vista personal, porque como dije, no creo tener la autoridad suficiente como para criticar.
Dicho esto, comienzo el post.
Elegí El Dragón rojo y El silencio de los corderos de Thomas Harris (me falta leer Hannibal) para comenzar porque hay ciertas discrepancias entre lo que yo esperaba y lo que recibí. Jamás me había planteado leer esta saga a pesar de haber visto las películas, pero con la reciente salida al aire de una serie “Hannibal” me animé. Aprovecho para decir que la serie me cautivó de una manera que no puedo ni explicar. La recomiendo inmensamente. Los actores que hacen de Will Graham y Hannibal Lecter son increíbles. Y ni qué decir de los personajes femeninos. Se les hace justicia a las mujeres, las retratan como en ninguna otra seria.
Ahora continúo.

EL DRAGÓN ROJO.
Sinopsis.

Sin una razón de peso, el agente especial Jack Crawford no habría turbado la apacible existencia y el anonimato de Will Graham, el hombre que había conseguido desenmascarar al psicópata doctor Lecter, más conocido en los medios de comunicación como Hannibal el Caníbal. En efecto, las circunstancias que rodean los asesinatos de dos familias en Birmingham y en Atlanta convierten al investigador Graham en un hombre imprescindible del equipo de detectives que investigan el perfil psicológico del monstruo, el Dragón Rojo, y las horribles mutilaciones que inflige a sus víctimas.


EL SILENCIO DE LOS CORDEROS.
Sinopsis.
A Clarice Starlin, joven y ambiciosa estudiante de la academia del FBI, le encomiendan que entreviste a Hannibal Lecter, brillante psiquiatra y despiadado asesino, para conseguir una colaboración en la resolución de un caso de asesinatos en serie. El asombroso conocimiento de Lecter del comportamiento humano y su poderosa personalidad cautivarán de inmediato a Clarice, quien, incapaz de dominarla, establecerá con él una ambigua, inquietante y peligrosa relación.


Opinión personal.
Primero me permito auto-contestarme. ¿Me gustó la lectura? Sí. ¿Me entretuvo la trama? Por supuesto. Los psicópatas y asesinos seriales siempre han llamado poderosamente mi atención. Entones, ¿cuál es el problema? El problema es que me había creado unas expectativas tan altas como la luna. No sólo tenía como precedentes las películas sino también la serie, y esto nubló la impresión que yo podría haberme llegado a hacer si hubiera empezado por el libro y no viceversa.
Una de las razones para esto radica en el hecho de que las adaptaciones han optado irse más por el plano psicológico. Y en los libros creo que esto no está del todo desarrollado, y ciertamente era lo que a mí más me interesaba. Los libros, para mí, no pasan de ser un drama policiaco, incluso personal, pero no llegaron a inquietarme en ningún momento.
Lo que sí es de resaltar es el personaje de Lecter, que a pesar de sus breves apariciones (repito que me falta leer Hannibal), logra levantar la trama en un dos por tres, de hecho, él teje la trama, incluso estando encerrado, su personaje siempre está detrás de todo lo que acontece, conoce el inicio y el fin de las cosas antes que nadie, y aprovecha este conocimiento para entretenerse.
Otro personaje que llamó mi atención, sorpresivamente, no fue Will Graham, El Will Graham de los libros no me cautivó en absoluto; fue Clarice. Aunque hay que hacerle unas leves correcciones a la sinopsis porque, si bien es cierto que ella se siente interesada por Lecter y todo lo que este trae consigo, “cautivar” no es la palabra que yo utilizaría. Tampoco la relación es ambigua. A pesar que durante el desarrollo varias personas pusieron en duda la naturaleza de su relación, todo estuvo siempre bien claro. Clarice sabe muy bien que Lecter la usa para matar un poco su aburrimiento y se aprovecha de esto, claro que tratándose de Lecter, las cosas siempre salen como él quiere, así que ni siquiera hay un caso de manipulación.
A parte de esto, Clarice siempre tuvo que estar luchando por el hecho de ser una mujer en un ámbito generalmente masculino. Otra cosa presente en la obra son todas las trabas que debe enfrentar al no aceptar las insinuaciones de los hombres, o al que no la tomen muy en serio precisamente por ser mujer.
Creo que a la resolución de los casos les faltó desarrollo. Bien es sabido que el elemento “casualidad” siempre viene a jugar un papel importante en la resolución de crímenes tanto reales como ficticios. Casualidad, no porque algo se dio así, de la nada, sino por la capacidad de los agentes para notar patrones en cosas banales, sin embargo, hubo ciertos momentos claves para el desarrollo de la resolución de estos crímenes que me parecieron forzados y un tanto superficiales.
En cuanto a los asesinos de las dos obras, pues fueron presentados como si se tratara de un programa de Discovery Channel o Investigation Discovery. Con esto me refiero a que me pareció que siguieron al pie de la letra los libros de psiquiatría. Tomaron los eventos más representativos a lo largo de la vida como tratando de justificar o explicar su comportamiento, como sucede en dichos programas. Así que en esto no hay nada nuevo. Al no ahondar tanto en los crímenes, es decir, al no describirlos plenamente, se pierde un poco el elemento dramático. No sé si será puro morbo mío, pero me habría interesado que, aparte de cuando en la estación revisaban las evidencias, una narración total del crimen en tiempo real no habría caído nada mal.
Para terminar, no puedo decir que me gustó uno más que el otro, creo que el escritor supo mantener el equilibrio en ambas obras. La narración no resalta de manera especial, resulta sosa y repetitiva en ocasiones y los diálogos a veces se sienten un tanto forzados. Pero la historia logra atrapar, a pesar de no sorprenderme en ningún punto, salvo esos detalles que me ayudaron a adjuntarle más datos a los perfiles de ciertos personajes de las series y películas.
Igual, en general, me los leí de un tirón y me entretuvieron mientras los leía. No podría decir si los recomiendo o no, supongo que estarían bien para los amantes del género.
Con esto me despido. Espero estar de vuelta pronto. Si llegaron hasta aquí, gracias por leer, se aprecia, así como se aprecian los comentarios.
Saludos.





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