Noches sin estrellas (relato corto)

Hola, hola. Por fin regreso con un relato y no con tonterías que se me ocurren de repente. Bueno. Este cortísimo relato se me ocurrió de repente, así que va exactamente como lo concebí. Lo acabo, literalmente, de terminar y decidí subirlo así no más porque tengo algo con la espontaneidad, sé que si dejo que pase el tiempo y lo re-reviso perderá el sentimiento. O son sólo locuras mías. En fin. Espero les guste, y como es tan corto no pondré sinopsis. Ni imagen. No encontré una que le quedara :/ Es un relato hetero. Advertencias: Ninguna.

Espero les guste.



Noches sin estrellas.
***
Por Seiren.


Cada persona que se entera, me ve, fijamente, con asombro, y noto que sus ojos brillan con algo parecido a la envidia, quizás eso sea, quizás no. Yo sólo río, incómodamente, y digo que las cosas no son como ellos imaginan, como el mundo ha estereotipado. A cambio sólo recibo codazos y miradas llenas de una complicidad absurda y vaga, inexplicable y molesta. Agacho la cabeza, río un tanto más, y luego pienso en ella.
O será que ella es diferente y por eso nuestra relación, o lo que sea que defina esto, no puede ser estereotipada. Tal vez es la madurez adquirida. La brecha que nos separa es amplia y extensa, a lo largo y ancho sólo veo un océano vasto y sé que por algún lado está ella, ¿sigo derecho, me desvío a la izquierda, o me quedo en dónde estoy?
A veces es ella quien me encuentra. Me acoge cálidamente en su seno, su voz me abriga con sucesos cotidianos, irrisorios, absurdos y comunes, pero yo sonrío, me inclino y le robo un beso. Ella ríe, me ve con lástima tal vez, nunca sé, me devuelve el beso y se desnuda, me desnuda, y no volvemos a hablar.
Ella seguro ve algo en mi juventud, o quizá a alguien o a ella misma. A veces quiero decirle que no está tan vieja, al menos no como ella se encarga de recordarse a diario, pero no lo hago. Ella le teme a algo, pero yo no sé qué es eso. Jamás siquiera he intentado descubrirlo, es como una caja de pandora que yo nunca me atrevería a abrir, simplemente me escondo bajo sus brazos y dejo que su aliento revuelva mi cabello mientras el calmado ir y venir de su pecho me reconforta y atormenta al mismo tiempo.
Jamás, fuera de las sábanas, he conseguido sacarle un suspiro, jamás le he arrebatado el aliento, acelerado el corazón, desconcertado hasta el punto de lo absurdo. Ella, en cambio, ha conseguido de mí eso y mucho más. Así que no, no tengo suerte, simplemente vivo atrapado en la ilusión de una relación ventajosa. De conocer la realidad, nadie se atrevería siquiera a estar en mi lugar, pero si me lo preguntan a mí, yo ya no puedo escapar, no conozco otra vida más que los minutos de eterna incertidumbre, las palabras jamás dichas, los sentimientos que de mi pecho desbordan pero del de ella apenas son una mancha pálida en el universo.
Y en el universo que es ella yo floto no siendo más que basura espacial. Si pudiera ganarme el honor de siquiera ser una galaxia en ella, o un sistema solar, me daría por satisfecho, pero no lo soy ni lo seré. Y por eso sigo flotando sin rumbo, sujeto siempre a su egoísmo, a sus arranques y delirios. ¿Qué queda, cuando el amor se convierte en dependencia? ¿Sigue siendo amor? En las noches sin estrellas me lo pregunto, extiendo mi mano frente a mí y me digo que puedo conseguir arrancarle al cielo todo lo que quiero, que no estoy atrapado en ninguna telaraña... me miento. Y si ella por casualidad me llama yo salgo corriendo y de pronto me encuentro una vez más bajo sus alas, sollozando en silencio, esperando algo que nunca llegará.
Pero no sólo nos vemos para eso, a veces simplemente nos reunimos para compartir un trago o una taza de café, para intercambiar ideas y puntos de vista, gustos y pasatiempos. Pero hay veces que ocurre que en alguno de esos días -dependiendo de su ánimo- terminamos en alguna habitación de hotel, y mi corazón se encoge cada vez más, pero no huyo y hago su voluntad. ¿La voluntad de quién? Ya no sé.
Hay otras ocasiones en que, enrollados el uno en el cuerpo del otro, pronto somos interrumpidos por el molesto chirrido del teléfono celular, y ella contesta con calma, sin prisa y sin miedos, y si yo pongo atención puedo escuchar la voz del otro lado, la voz masculina y grave, una vos sobrecogedora, abrumadora. En esa clase de días yo me escondo en el cuarto de baño, me veo en el espejo y me hablo a mí mismo, pero mi voz todavía conserva un tinte agudo, una pizca de la adolescencia ya dejada atrás y me encojo un poco más, a tal punto que en su presencia siempre me siento pequeño e inútil.
No. Es que para ella soy pequeño e inútil, tal vez por eso soy yo y nadie más y al mismo tiempo, es por eso que soy tan fácilmente reemplazable. Hay muchos como yo, pequeños y débiles, pero hay pocas como ella, tan... ella.
A veces trato de tomar el control, pero siempre lo hago cuando ella está sobre mí, y en sus aureolas se dibuja su experiencia, pero no basta pellizcar para exprimirla, o buscar más abajo, entre sus piernas, como si fuera encontrar allí algo que sólo yo soy capaz de darle, tal cosa no existe. Y su cuerpo se decolora y se convierte en un lienzo que poco a poco se tiñe de azul celeste hasta que se oscurece por completo, como en las noches sin estrellas en las que extiendo mis manos pero jamás consigo tomar nada.
Mis manos siempre vacías, ella siempre demandante. Mi vida totalmente a la deriva porque la suya me es totalmente desconocida. Otra voz siempre despertándome, acusándome mientras me sigo encogiendo, y mientras desaparezco lo noto, sus ojos buscan con anhelo eso que yo he dejado de darle. Porque soy reemplazable. Porque soy una mancha. Porque ella es el universo.
Porque el tiempo nos persigue a todos.

***
Espero les haya gustado. Ya saben, si quieren, pueden comentar sin problemas ;)
Saludos a todas y todos y muchas gracias por pasar.
¡Hasta lueguito!


Comentarios

  1. Oh.

    He pensado en "Last Cinderella". Realmente no la he visto y sé que esa no es precisamente la situación (de lo que deduzco por lo que posteas del dorama en facebook), pero me lo ha recordado.

    Bueno, como siempre :) Esta vez las figuras me han gustado mucho, todas esas imágenes de vacío. Y fluye, como tú dices. Realmente se siente ese momento de ansia, de desesperación.

    No más por ahora; de camino a clase. Cuídate :)

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    1. Hola!

      Pues cuando lo escribí no pensaba en Last Cinderella... de hecho,no sé en qué pensaba, sólo se me vino la idea a la cabeza, de cómo siempre se tiene la creencia que cuando una mujer adulta se fija en alguien más joven, se piensa que el joven e stá "becado" en el sentido que probablemente sólo será una relación estrictamente sexual, pero puede darse este tipo de casos, ¿no? No sé, yo pienso que sí XD

      Saludos.

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  2. me gustó mucho!! me teletrasportó a una etapa adolescente!! jaja

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    1. Qué bueno que te ha gustad y te haya transportado atrás en el tiempo. Eso quiere decir que algo hice bien, o que eres un estupendo lector ;)

      Saludos!

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