¡Escúchame! (Relato corto)


Hola gente linda que está enfrente del monitor de su computadora leyendo estos garabatos, ¿cómo están? Espero que muy bien, y espero que después de leer esto sigan igual de bien. Es que no sé por qué pero este breve relato me sabe a pesimismo, a melancolía y soledad. (Quizá sean cosas mías.)
Por cierto, como notarán, estoy experimentando con la segunda persona. Jamás he escrito nada en esa persona, porque prefiero la primera y la tercera, pero algún día tenía que hacerlo.
En cuanto a qué pasaba por mi mente mientras escribía esto... No lo recuerdo. Esto lo escribí anoche. No podía dormir, y generalmente cuando algo me sale de manera tan "espontánea" lo público así, siento que es más "mágico". (Son puras cosas mías, claro)
Espero les guste. No olviden comentar.
Saludos y muchas gracias por pasar.



¡Escúchame!
Por Seiren.

Últimamente te las has pasado pensando, y es éste precisamente el problema: piensas demasiado.
Así como hay gente que es impulsiva, que actúa por actuar, hay personas que, como tú, se pasan de «pensantes», y al final del día no hacen nada.
En realidad no es algo bonito. Tampoco es que quieres tener miles de arrepentimientos encima, pero de igual manera tampoco quieres llevar una vida tan reservada, tan centrada, tan racional.
Dices esto pero, cuando quieres «soltarte el cabello», pues descubres que la cola sujeta con demasiada fuerza.
Y bien, pero, ¿qué es lo que te puso así? Simple soledad, quizá. No soledad de amigos, esos están allí, ya sea en la universidad, en tu barrio, en tu casa; están tus hermanos que siempre pasan pendientes de ti, tu mamá que te habla todos los días.
Siempre has creído que, al llegar a cierta edad, todos tiran por el caño lo que creyeron saber con certeza los años anteriores. Es esto, estás madurando y aun no te acostumbras al cambio y por eso lo confundes con otra cosa. O quizá sólo es una cuestión momentánea, un desequilibrio hormonal, de esos que sufren tanto las mujeres porque la naturaleza las hizo propensas a estos cambios abruptos, molestos y ajenos a ellas mismas. Incontrolables.
Es curioso que hasta ahora comiencen a preocuparte estas cosas (y a culparlas, si vamos al caso). Despertar sola en la habitación ya no te parece tan hermoso, ni pacífico. De por sí la habitación ya está fría, y encontrarte de repente sola en ella, pues no se te antoja para nada.
¡Lo que es más ridículo aún! Ver una escena romántica en donde la pareja se besa tierna y delicadamente y notar que tú no tienes nadie al lado cuando te entran esas mismas ganas, pues... es un tanto solitario. Estúpido, pero al fin al cabo la sensación perdura unos cuantos minutos. Luego entras en cuenta de que probablemente no tendrás a nadie al lado a menos que te consigas una lámpara mágica y pidas el deseo, pero como el mundo real no funciona así, pues buscas maneras de distraer tu mente.
No es que estés pensando en alguien en específico, porque el principal problema es que en realidad no existe una persona en quien depositar sinceramente tus sentimientos. No, jamás te has enamorado. Te encanta ver cómo las personas disfrutan de la euforia que de esto deriva, y al mismo tiempo sientes pena de ti misma y cuestionas si en realidad algún día serás lo suficientemente valiente para enamorarte de alguien.
Te han gustado personas, sí, pero ¿enamorado, amado? No. Y eso crea un vacío. El que te digan: «es que aún no conoces a la persona indicada», no es para nada alentador, es molesto. Y cuando te ilusionas, cuando te dices a ti misma: «creo que de esta persona sí podré enamorarme», pasan cosas que lo impiden y entonces no te queda más que pensar que el problema yace en ti misma.
Por consiguiente, cuando quieres un tipo específico de compañía y te das cuenta de que no hay nadie, esto no te genera nada agradable. Y no te queda más que volver a sumergirte para distraerte o para esperar que te pase, porque probablemente todo no es más que un desequilibrio hormonal, la química de tu cuerpo te juega bromas demasiado pesadas, bromas que te desestabilizan y que, por momentos, te hacen quererte menos.
Tampoco es que quieres que tu felicidad dependa de una sola persona, de hecho, esperas nunca depender de nadie en tu vida. Pero esto no es dependencia, es mutua asociación, ¿o no? Cada quien puede tener su espacio juntos y por separados, es lo ideal, ¿no?
Luego la gente piensa que cuando ansias con fuerza tener una relación es que eres débil. No te parece. Las relaciones son de fuertes, de valientes y aventureros. Cuando una persona busca esto es porque su vida es tan genial, tan plena y tan feliz, que no puede cargar esto ella sola y desea compartirlo, o porque ambos presentan un nivel similar de felicidad y entonces se complementan. Cuando no es de esta manera todo está destinado al fracaso.
Pero a ti de nada te sirve saber todo esto. Piensas como cuando estabas en el colegio y no sabías para qué servía el que memorizaras tantas formulas matemáticas porque seguramente jamás las pondrías en práctica en tu diario vivir. Descubriste que tenías razón a medias, pero esto fue como echarle sal a una herida.
Cuando tienes una aventura el vacío desaparece momentáneamente. El calor corporal de los desconocidos es embriagante, pero es como cuando te tomas una rica sopa, al poco tiempo ya tienes hambre otra vez.
Te consuelan otras cosas, claro. Las aventuras de tus amigos, sus anécdotas, amoríos, problemas. Tus propios problemas suponen una deliciosa interrupción. La monotonía es un hermoso escape, se apodera de tu mente y la vuelve un plácido lago en cuya superficie se refleja la perfección que encuentras en tu propia serenidad. Pero entonces comienza a llover y los gigantescos granizos impactan con fuerza el agua y corroen vilmente el claro reflejo que hasta entonces te había mantenido en un hipnótico paraíso. Vuelves al mundo. Piensas, piensas y piensas; pero no sientes.
Y el sol quema tu piel, tiñe tus mejillas; el viento revuelve tu cabello, seca tu sudor; el agua te empapa hasta los huesos, derrite tu cansancio, pero, ¿esto lo sientes o lo sabes? ¿Lo leíste en algún libro, lo viste en alguna película o lo escuchaste en una canción?
¿Hay necesidad de dudar de todo? Tú crees que sí, porque así eres, porque no conoces otra cosa y no tienes la determinación suficiente para buscar nuevos caminos.
Entonces te encierras, te escondes, esperas que pase, porque es una necesidad momentánea que cambia a su antojo cada veintiocho días. Y no ves que sólo utilizas esto como excusa, que el verdadero problema va más allá que un simple desequilibrio hormonal, y que lo que sientes no es más que tu propia existencia queriendo conocer otras. Es tu propia vida queriendo ser compartida.
Pero tú sigues encerrada. Dices que no son cosas que necesitas, que naciste sola, que morirás sola, entonces, ¿por qué te aterra tanto la soledad?
Te rehúsas a escucharme, huyes de mí, me sacas de ti, pero siempre estoy allí, porque mientras tu mente siga lúcida, yo seguiré atormentándote, porque, ¿sabes?, ya no quiero que seamos sólo nosotros dos.
¿No crees que ya es hora de que me escuches?




Comentarios

  1. wow!! la verdad es que me gusto mucho!! Xd es como si me escuchara hablar ejjeejje
    saludos

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    1. Hola! Qué bueno que te ha gustado! Y bueno, a mí también me parece como si e escuhara hablar a mí misma... ahora me pregunto qué tanto de mí hay aquí u.u jajaja

      Saludos1

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  2. Es increible como uno puede identificarse tanto con un relato tan personal. Y es que cuando uno piensa así se siente solo en el mundo. Puede que sean cosas mías, tambien.

    Primera vez que comento aunque tus relatos no me eran agenos. Encantada de leerte.

    Buena Vida. Daniela

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    Respuestas
    1. Hola Daniela. Gracias por comentar y por leer :)

      Y sí, tienes razón en lo que dices, y creo que esto puede servir para darnos cuenta de que no somos los únicos que nos sentimos así.

      Saludos.

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