Mi opinión: Un grito al cielo.



Para ser la segunda vez que leo “Un grito al cielo” debo decir que la historia nuevamente consiguió atraparme. Quizá no me provocó los altibajos emocionales que la primera vez que la leí, como es de suponer, pero eso no significó que me resultase tediosa, todo lo contrario; esta segunda lectura me ayudó a descubrir más sobre este maravilloso mundo.
Anne Rice sin duda consiguió transportarnos al antiguo mundo de los Castrati, a un mundo de excesos, en donde la línea entre géneros es tan ambigua que apenas te molestas en querer distinguirla.  
Tiene una narración excelsa, poética, creo que de todas las obras que de ella he leído, esta es la que más me ha cautivado en este aspecto. Supo desplegar todo su talento al momento de narrar escenarios, situaciones y sentimientos, transportándonos mágicamente a esos lugares, haciéndonos sentir que caminamos hombro a hombro con los personajes, que vemos sus penas, que sentimos su desdicha y su alegría.
En cierta parte el argumento se vuelve un tanto repetitivo, alargando de esa manera el tan anhelado desenlace (aunque muchas veces llegas a desear que el libro fuera eterno).
Por otra parte, me habría gustado que exploraran un poco más la historia de Guido, dado que como personaje me pareció más interesante que el mismo Tonio.

Así aprovecho a contestar la primera pregunta:

  • ¿Cuál fue tu personaje favorito y por qué?

Guido Maffeo. ¿Por qué? Ni yo misma puedo contestar esto como es debido, simplemente es uno de esos personajes que se alojan en tu subconsciente y que no te lo puedes sacar ni a base de palazos. Aunque probablemente sea la angustia que parece perseguirlo, o esa resignación con la que se vio obligado a vivir desde que sus más grandes anhelos se vieron truncados en esa etapa de su vida que parecía ser capaz de obtenerlo todo.
Guido es un personaje rico en toda la extensión de la palabra, y me habría gustado mucho que lo hubiera explotado más. Quizá, o por lo menos a mi parecer, tenía más material de protagonista. O tal vez simplemente tengo una debilidad por los de su tipo. Ni yo misma sé.

  • ¿Cuál fue el personaje que menos te gustó y por qué?

En realidad no llegué a odiar un personaje de tal manera que estuviera dispuesta a hacer brujería para traerlo a la vida sólo para torturarlo (si tan solo se pudiera...). Encontré que todos los personajes, incluso eso más viles que parecen carecer de cualquiera rastro de humanidad, tienen puntos o características sumamente rescatables y que fue precisamente esa humanidad la que los hacía languidecer en esos momentos cruciales.
Aunque sí debo aceptar que por momentos odié a Tonio y su incapacidad para seguir adelante. Odié que tuviera la determinación suficiente para arruinar su vida con tal de conseguir su anhelada venganza. Quizá simplemente le era imposible dejar el pasado atrás, pero al mismo tiempo resultaba un desperdicio que después de haberse esforzado de tal manera retrocediera tanto. A veces, la mejor venganza es ignorar a esa persona que tanto daño te ha hecho, o por lo menos eso me gusta creer.

  • ¿Cuál fue tu escena favorita?

Mis escena favorita, que leí y re-leí hasta más no poder, fue la de Tonio y el cardenal. Simplemente maravillosa la forma en cómo se nos presenta a Tonio como un ángel corruptor, y más aún es maravilloso que a pesar de la falta en el que incurrió el cardenal, en ningún momento se pierde a sí mismo.
Estas palabras me encantaron:

—Mi señor —insistió Tonio—, que Dios me perdone si me equivoco, ¿no es cierto que ese pecado ya ha sido cometido? ¿Que por nuestra mutua pasión ya hemos sido condenados? No habéis mandado llamar a vuestro confesor, yo no lo tengo, y si muriéramos ahora, ¿no arderíamos para siempre en el infierno tanto como si nos hubiéramos dejado llevar por nuestro deseo? Pues bien, en ese caso, permitidme compartir con vos el paraíso que aún podemos alcanzar.   

  • ¿Frase o párrafo que nunca vas a olvidar?

Tomada de la misma escena entre Tonio y el cardenal.

—Mi señor, ¿podemos ir al infierno por unos cuantos abrazos? —preguntó Tonio—. ¿Es ésa la voluntad de Dios?                                                            

Y me gustó bastante porque yo misma he preguntado eso. Y no voy a hablar más al respecto porque meterse en esos asuntos en complicadísimo e hiere susceptibilidades fácilmente.

“Un grito al cielo” es una lectura recomendable ya sea que te guste la literatura LGBTI o no. Es una lectura larga, que se vuelve tediosa por breves momentos, pero que nuevamente consigue atraparte y sumergirte en un torbellino de altibajos.
De lo mejor de Anne Rice.

Comentarios

  1. Es genial la forma en que podemos ver la historia bajo miles de focos diferentes.
    Como decías en mi blog, el tema del Cardenal fue algo que diferenció mucho nuestras lecturas :)

    Yo prácticamente lo odié, porque no me gustan las religiones y menos las cristianas (malas experiencias). En sí, me caen mal las personas que, como el cardenal, no pueden ajustarse a las exigencias de las religiones que predican. Creo que las religiones, sobre todo las más espirituales, tienen exigencias particulares, reglas que hay que cumplir. Y si no te adaptás a ellas y no las cumplís, caés en la hipocresía de este personaje, que vivía de los impuestos de su pueblo y lo pasaba mejor que los pobres a los que "les echaba monedas" cuando salía a la calle.
    Creo que eso fue lo que no me gustó de este personaje, su vida llena de lujos y excentricidades, que no tienen nada que ver con el mensaje de humildad y caridad que supuestamente dejó Jesucristo para sus seguidores.

    Si hubiese sido un cura humilde de pueblo, aunque su homosexualidad lo atormentara, me habría caído muuucho mejor.

    :)

    Cariños, Seiren!

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  2. Sonará raro, pero eso fue precisamente lo que amé. Yo, en lo personal, detesto las religiones, las aborrezco como no tienes idea (también por malas experiencias) y creo que por esto mismo es que los personajes "religiosos" llaman tanto mi atención. Al mismo tiempo me gusta que en las historias se les exponga de esta manera, sacando a relucir la doble moral de la que padecen, para que los demás se den cuenta que esa es la única realidad de estas personas. Porque este cardenal podrá ser una personaje ficticio dentro de la obra, pero la verdad es que en la actualidad muchos son así. Lo que me resulta curioso es que las personas los sigan con tanta devoción... Bueno, así es el mundo.
    Y lo que más detesto es la autoridad que aseguran tener que les permite juzgar todo lo que se salga de lo establecido. ¡Cuánta hipocresía!
    La línea entre lo real y lo ficticio es tan ambigua...
    En fin. Creo que todo se reduce, a que soy una busca pleitos que siempre busca meterse con los religiosos XD

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